logo-en-oficina

NOTICIAS CUSCO

Suscribete
ENCUESTADORAS EN LA MIRA: No anticiparon el resultado de Wanchaq2022, y ahora 2026 nadie las cree

VUELVEN A MOSTRAR CIFRAS CONTRADICTORIAS REGIÓN
2026. ¡CVN EXIGE AL JNE FISCALIZACIÓN INMEDIATA!

En las elecciones de Wanchaq 2022, las urnas terminaron contando una historia diferente a la que mostraban las encuestas difundidas durante la etapa final de la campaña. Hoy, cuando Cusco vuelve a ingresar en una nueva carrera electoral, las diferencias entre mediciones vuelven a colocar a las encuestadoras bajo la lupa. El antecedente tiene nombres propios: Círculo de Estudios e Investigación César Carranza e ICOP Perú. En la medición atribuida a César Carranza, con referencia al 18 de septiembre de 2022, William Peña Farfán aparecía con 10.5 %, por debajo de otras candidaturas; mientras que en la medición de ICOP Perú, Peña registraba 9.3 % y Willy Cúzmar aparecía primero con 16 %.
El resultado final de la elección, sin embargo, terminó favoreciendo a William Peña, quien fue elegido alcalde de Wanchaq. El episodio adquiere además un elemento que merece especial revisión: Willy Cúzmar continuaba apareciendo como una de las principales opciones en una medición pese a que su candidatura ya había sido excluida del proceso electoral. Esta circunstancia, por sí sola, no permite afirmar que haya existido manipulación, pero sí justifica revisar las fechas efectivas del trabajo de campo, el cuestionario utilizado, el universo de candidatos considerado y las condiciones bajo las cuales aquella medición fue elaborada y difundida.
El antecedente de Wanchaq 2022 no debe utilizarse para acusar sin pruebas a César Carranza o ICOP Perú, pero tampoco puede ser ignorado. Una encuesta puede equivocarse y dos encuestadoras pueden presentar resultados diferentes por razones metodológicas perfectamente legítimas. El problema aparece cuando las diferencias son suficientemente importantes como para modificar la percepción pública sobre quién lidera, quién tiene posibilidades de ganar y quién estaría quedándose fuera de la competencia. Una encuesta electoral no es una cifra inocua: puede generar percepción de triunfo, impulsar el denominado voto útil, modificar estrategias de campaña, desmovilizar a determinados electores y condicionar la conversación política. Por eso, el verdadero debate no debe reducirse a determinar qué encuestadora “acertó” o “falló”, sino a establecer si cada porcentaje difundido tiene detrás un estudio real, una metodología verificable y una ficha técnica que permita conocer cómo se obtuvo el resultado. El caso de Wanchaq constituye, precisamente, un antecedente que debería haber obligado a reforzar los controles antes de que nuevas cifras electorales vuelvan a circular masivamente.
Y en 2026, las diferencias vuelven a aparecer, esta vez en la carrera por el Gobierno Regional del Cusco. Las mediciones revisadas por CVN de César Carranza y ACIDA Perú muestran fotografías electorales diferentes. Carranza coloca a Edy Cuéllar en el primer lugar de su ranking de candidatos con mayor posibilidad, seguido por Verónica Mendoza, Héctor Acurio e Iván Aparicio. ACIDA Perú presenta, en cambio, a Verónica Mendoza en primer lugar con 10 %, Héctor Acurio con 8 %, Iván Aparicio con 7 % y Edy Cuéllar con 7 %, ubicando a Cuéllar en el cuarto lugar y empatado porcentualmente con Aparicio. No corresponde afirmar que una de estas mediciones sea falsa únicamente por presentar un resultado diferente. Las diferencias pueden explicarse por la fecha del trabajo de campo, tamaño y selección de la muestra, población objetivo, cobertura territorial, metodología, formulación de la pregunta, tratamiento de los indecisos, margen de error y nivel de confianza. Pero justamente por ello existe una exigencia legítima de transparencia: que esas diferencias puedan ser explicadas técnicamente y que la autoridad electoral pueda verificar que los estudios publicados corresponden realmente a las investigaciones declaradas. La población tiene derecho a conocer qué hay detrás de cada porcentaje y a contar con información electoral cuya metodología y origen puedan ser verificables.
Por ello, CVN exige al Jurado Nacional de Elecciones una fiscalización inmediata, rigurosa y preventiva de las encuestadoras autorizadas, tomando como antecedente las mediciones de César Carranza e ICOP Perú en Wanchaq 2022 y poniendo especial atención en las diferencias que actualmente presentan César Carranza y ACIDA Perú en la elección regional de 2026. No se trata de censurar encuestas ni de impedir que distintas empresas obtengan resultados diferentes. Se trata de exigir que cada estudio tenga sustento real; que la fecha del trabajo de campo sea comprobable; que la muestra y metodología puedan ser verificadas; que la ficha técnica corresponda al estudio efectivamente realizado; que los candidatos considerados respondan al escenario electoral vigente; y que los resultados difundidos guarden correspondencia con la documentación presentada ante la autoridad electoral. Si las diferencias entre encuestadoras tienen una explicación técnica, que sea conocida y verificable. Si existen inconsistencias, corresponde al JNE investigarlas y actuar dentro de sus competencias. Wanchaq 2022 dejó una alerta: las mediciones revisadas no anticiparon el resultado que finalmente expresaron las urnas. Cusco 2026 vuelve a mostrar cifras y posiciones diferentes entre encuestadoras. La fiscalización no puede esperar hasta después de las elecciones, cuando el voto ya haya sido emitido. Debe realizarse ahora, mientras las cifras circulan y pueden influir en la percepción y decisión de los ciudadanos.
CVN – CENTRO DE LA VERDAD DE LAS NOTICIAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *